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domingo, 21 de junio de 2015

Seis claves para ser feliz, según la Universidad de Harvard


Existe una asignatura sobre la dicha en el prestigioso centro educativo. "La alegría también se aprende, como el golf o el esquí"


Cada vez parece más claro que la nueva fiebre del oro no tiene que ver con hacerse millonariofe ni con encontrar la fuente de la eterna juventud. El tesoro más codiciado de nuestros tiempos es atesorar felicidad, un concepto abstracto, subjetivo y difícil de definir, pero que está en boca de todos. Incluso es materia de estudio en la prestigiosa Universidad de Harvard.
Durante varios años, algunos de los estudiantes de Psicología de esta universidad americana han sido un poco más felices, no solo por estudiar en una de las mejores facultades del mundo, sino porque, de hecho, han aprendido a través de una asignatura. Su profesor, el doctor israelí Tal Ben-Shahar, es experto en Psicología Positiva, una de las corrientes más extendidas y aceptadas en todo el mundo y que él mismo define como “la ciencia de la felicidad”. De hecho, sostiene que la alegría se puede aprender, del mismo modo que uno se instruye para esquiar o a jugar al golf: con técnica y práctica.

Aceptar la vida tal y como es te liberará del miedo al fracaso y de unas expectativas perfeccionistas
Tal Ben-Shahar, profesor de Harvard
Con su superventas Being Happy y sus clases magistrales, los principios extraídos de los estudios de Tal Ben Shahar han dado la vuelta al mundo bajo el lema de “no tienes que ser perfecto para llevar una vida más rica y más feliz”. El secreto parece estar en aceptar la vida tal y como es, lo cual, según sus palabras, “te liberará del miedo al fracaso y de unas expectativas perfeccionistas”.
Aunque por su clase de Psicología del Liderazgo (Psychology on Leadership) han pasado más de 1.400 alumnos, aún así cabría hacerse la siguiente pregunta: ¿Alguna vez se tiene suficiente felicidad? "Es precisamente la expectativa de ser perfectamente felices lo que nos hace serlo menos”, explica.
Estos son sus seis consejos principales para sentirse afortunado y contento:
1. Perdone sus fracasos. Es más: ¡celébrelos! “Al igual que es inútil quejarse del efecto de la gravedad sobre la Tierra, es imposible tratar de vivir sin emociones negativas, ya que forman parte de la vida, y son tan naturales como la alegría, la felicidad y el bienestar. Aceptando las emociones negativas, conseguiremos abrirnos a disfrutar de la positividad y la alegría”, añade el experto. Se trata de darnos el derecho a ser humanos y de perdonarnos la debilidad. Ya en el año 1992, Mauger y sus colaboradores estudiaron los efectos del perdón, encontrando que los bajos niveles de este hacia uno mismo se relacionaban con la presencia de trastornos como la depresión, la ansiedad y la baja autoestima.
2. No dé lo bueno por hecho: agradézcalo. Cosas grandes y pequeñas. "Esa manía que tenemos de pensar que las cosas vienen dadas y siempre estarán ahí tiene poco de realista".
3. Haga deporte. Para que funcione no es necesario machacarse en el gimnasio o correr 10 kilómetros diarios. Basta con practicar un ejercicio suave como caminar a paso rápido durante 30 minutos al día para que el cerebro secrete endorfinas, esas sustancias que nos hacen sentir drogados de felicidad, porque en realidad son unos opiáceos naturales que produce nuestro propio cerebro, que mitigan el dolor y causan placer, según detalla el entrenador de easyrunningy experto corredor Luis Javier González.
4. Simplifique, en el ocio y el trabajo. “Identifiquemos qué es lo verdaderamente importante, y concentrémonos en ello”, propone Tal Ben-Shahar. Ya se sabe que “quien mucho abarca, poco aprieta”, y por ello lo mejor es centrarse en algo y no intentarlo todo a la vez. Y no se refiere solo al trabajo, sino también al área personal y al tiempo de ocio: “Mejor apagar el teléfono y desconectar del trabajo esas dos o tres horas que se pasa con la familia”.
5. Aprenda a meditar. Este sencillo hábito combate el estrés. Miriam Subirana, doctora por la Universidad de Barcelona, escritora y profesora de meditación y mindfulness, asegura que “a largo plazo, la práctica continuada de ejercicios de meditación contribuye a afrontar mejor los baches de la vida, superar las crisis con mayor fortaleza interior y ser más nosotros mismos bajo cualquier circunstancia”. El profesor de Harvard añade que es también un momento idóneo para manejar nuestros pensamientos hacia el lado positivo, aunque no hay consenso en que el optimismo llegue a garantizar el éxito, sí le aportará un grato momento de paz.
6. Practique una nueva habilidad: la resiliencia. La felicidad depende de nuestro estado mental, no de la cuenta corriente. Concretamente, “nuestro nivel de dicha lo determinará aquello en lo que nos fijemos y en las atribuciones del éxito o el fracaso”. Esto se conoce como locus de control o 'lugar en el que situamos la responsabilidad de los hechos', un término descubierto y definido por el psicólogo Julian Rotter a mediados del siglo XX y muy investigado en torno al carácter de las personas: los pacientes depresivos atribuyen los fracasos a sí mismos, y el éxito, a situaciones externas a su persona; mientras que la gente positiva tiende a colgarse las medallas, y los problemas, “casi mejor que se los quede otro”. Sin embargo, así perdemos la percepción del fracaso como 'oportunidad', que tiene mucho que ver con la resiliencia, un concepto que se ha hecho muy popular con la crisis, y que viene prestado originariamente de la Física y de la Ingeniería, con el que se describe la capacidad de un material para recobrar su forma original después de someterse a una presión deformadora. "En las personas, la resiliencia trata de expresar la capacidad de un individuo para enfrentarse a circunstancias adversas, condiciones de vida difíciles, o situaciones potencialmente traumáticas, y recuperarse saliendo fortalecido y con más recursos”, afirma el médico psiquiatra Roberto Pereira, director de la Escuela Vasco-Navarra de Terapia Familiar.


sábado, 2 de junio de 2012

¿CÓMO ENCARRILAR LOS IMPULSOS?. Jenny Moix. El País Semanal.

"El secreto de mi felicidad está en no esforzarse por el placer, sino en encontrar el placer en el esfuerzo" (André Gide)

dissabte 2 de juny de 2012

¿CÓMO ENCARRILAR LOS IMPULSOS?. Jenny Moix. El País Semanal.



Lo fácil es caer en ellos, más difícil es reflexionar y oír a nuestro Pepito Grillo interior. Para conseguir cambios, lo más importante es hacer acopio de energía y saber tomar las recaídas como un hecho natural.

El agotamiento es el principal enemigo de nuestros propósitos. Nuestro cerebro gasta mucho combustible para reflexionar.

Si dispusiéramos de una goma que borrara la culpa, las recaidas resultarían simpáticas. Un ejemplo de nuestra hermosa imperfección.

Manzana o cruasán de chocolate?, ¿gimnasio o sofá?, ¿refresco o Martini?, ¿cigarrito sí, cigarrito no? .. ¡Cuántas batallas interiores provocan estos dilemas! Disyuntivas que nos parten dolorosamente en dos. Por ello, los psicólogos Fritz Strack y Roland Deutsch, de la Universidad de Würzburg, bautizaron su teoría para explicar elautocontrol con el nombre de modelo de sistema dual. Parten de la idea de esta lucha interior. Concretamente, entre el sistema impulsivo y el reflexivo.

El sistema impulsivo funciona dirigido por los refuerzos inmediatos: el dulce placer del chocolate, el descanso envolvente del sofá, la flotación del Martini, la intensidad de la primera calada ... Esta parte de nuestro yo no piensa, va a gratificarse directamente, no le importa qué pasará con nuestro cuerpo a largo plazo. Es inconsciente, es emocional, es como un niño. Su opositor, el sistema reflexivo, es el Pepito Grillo. Nos avisa de qué puede suceder si bebemos alcohol, nos recuerda que ayer nos propusimos por enésima vez que hoy iríamos al gimnasio ... La razón es la que habita en este sistema. ¿Quién gana la batalla? Depende ...

CANSADOS Y CON PROPÓSITOS


"Si nos sentimos mentalmente agotados, los impulsos se apoderan del timón". (Wilhelm Hofmann y Malte Friese)

Son muchos los factores que determinan quién triunfará en esta pelea. Los que provocan que encendamos el cigarro o no, o que determinan si el sofá acabará por hechizamos y hacernos olvidar nuestro juramento interior de hacer ejercicio. De entre todos ellos, hay uno que es el rey: el cansancio. El agotamiento es el principal enemigo de nuestros propósitos. Es fácil de entender. El sistema reflexivo necesita mucha energía para trabajar, mucha más gasolina que el impulsivo. Nuestro cerebro gasta una alta cantidad de combustible para reflexionar.

Vamos andando por la calle y al mismo tiempo nuestros pensamientos van volando de un lado para otro; podemos hacer las dos cosas a la vez (andar y pensar) porque ambas requieren poca energía, son automáticas. Pero ¿qué pasa cuando de repente nos acordamos de algo muy importante o nos viene una idea genial a la cabeza? Pues, en muchos casos, nos detenemos, nos paramos en medio de la acera. Toda la energía se va hacia esa idea, tanta que incluso hemos necesitado la que empleábamos para andar pleábamos para andar. Estamos conduciendo y escuchando música, fácil, nuestro cerebro puede con las dos tareas. ¿Qué pasa cuando tenemos que aparcar? Mucha gente apaga la radio, necesitan toda la atención, toda la energía, para calcular las maniobras.

Pues bien, ante el pastel de chocolate también necesitamos energía, combustible, para que nuestro sistema reflexivo se ponga en marcha y nos frene. Normalmente llegamos a casa derrotados, abrimos la nevera y ¿quién tiene energía para luchar contra ese apetitoso pastel? Así que el impulsivo que no requiere energía gana la batalla. Tal como señalan Wilhem Hofmann y Malte Friese, especialistas en conductas impulsivas, "el auto control precisa de energía mental, tan agotable como la fuerza muscular".

Si algo nos caracteriza a la mayoría de los humanos actuales que vivimos en esta sociedad, es nuestra apretada agenda. Esos listados agotadores de obligaciones. Ese ajetreo diario va consumiendo las energías y encima vamos coleccionando propósitos que solo por el hecho de proponerlos ya absorben más energías. Esa lucha con nosotros mismos es lo más aplastante. En muchos casos sobreestimamos nuestra capacidad y a pesar de lo extenuados que vamos, pensamos que seremos capaces de lograr todos nuestros objetivos. Qué inocentes.

Quizá sería más sensato plantearnos ganar energías, descansar y luego empezar con los objetivos. Con el fin de acumular energía para que nuestro sistema reflexivo esté bien abastecido, una fórmula puede consistir en disminuir actividades, y otra, en vivirlas de forma distinta. No provoca el mismo cansancio una reunión armoniosa que otra en la que participamos como si se tratara de una batalla campal. Así que sucumbir o no ante el Martini puede depender perfectamente de cómo haya transcurrido el encuentro. Es más fácil resistirnos a esa tentación si volvemos a casa después de una reunión pacífica que si lo hacemos después de una infernal.

ESFUERZO, SACRIFICIO, iBUF!

"El secreto de mi felicidad está en no esforzarse por el placer, sino en encontrar el placer en el esfuerzo" (André Gide)



Existen palabras que nos cansan solo con oírlas, parecen pronunciadas en mayúsculas: "ESFUERZO", "SACRIFICIO". Es como si te dijeran: "Tú tira del carro, avanza a pesar de los pesares, aunque lo pases mal, solo mira a tus objetivos y aunque no puedas, ten FUERZA DE VOLUNTAD" (otra palabra que siempre suena a mayúsculas). Quizá deberíamos sustituirlas por otras como"automotivación". Resulta más atractiva. Esta suena más a:

"Sé inteligente y motívate a ti mismo, divide tu objetivo en trocitos pequeños para no agobiarte tanto, refuérzate cada vez que tengas un pequeño logro, elige algo que te guste para premiarte y no te castigues cuando tropieces".

Cada uno nos automotivamos a nuestra manera, hay tantas formas de automotivación como personas.

¿ VIVIR O CONTROLAR?

"La mejor manera de librarse de una tentación es caer en ella". (Oscar Wilde)

James Prochaska y Carlo DiClemente en 1982 se preguntaron: ¿ Cómo cambian las personas? ¿Cuáles son las fases que atraviesan para dejar de fumar, el alcohol, la vida sedentaria ...? Y la respuesta fue: "La rueda del cambio".Esta rueda se compone de seis pasos:


1) Precontemplación: tenemos un problema, pero no somos conscientes de el.


2) Contemplación: simultáneamente queremos, pero rechazamos el cambio, reina la ambivalencia.


3) Determinación: la balanza se decanta hacia la intención de empezar a cambiar.


4) Acción: nos implicamos en acciones que nos ayudan a cambiar.


5) Mantenimiento: convertimos estas acciones en hábitos.


6) Recaídas: aparecen los tropezones.




Lo interesante es que los autores presentan este modelo como una rueda, un círculo. Recaer es normal, es lo más humano que existe. Sin embargo, lo vivimos fatal. Lamentablemente, nuestro cerebro binario es un poco corto y no lo ve así. Así que si hemos fumado un cigarrito, o incluso hemos pegado una calada, ya consideramos que hemos vuelto a fumar. Los remordimientos entran en acción para empujar la autoestima hacia abajo. Y cuando nada importa nada porque nos vemos como gusanos, entonces necesitamos devorar muchos palitos con Nocilla, o bebemos tres gintonics seguidos, o ir a comprar un paquete de tabaco nuevo para empezar otra vez. Si dispusiéramos de una goma que borrara la culpa, las recaídas casi resultarían simpáticas. Serían un ejemplo de nuestra hermosa imperfección. Pero la culpa ...

Por ello, en los programas psicológicos para dejar de fumar, abandonar el alcohol, hacer dieta ... la última sesión se dedica a tratar el tema de las recaídas. En primer lugar se trata de identificar los factores que en nuestro caso pueden causarla, porque así es más sencillo evitar el tropezón. Por ejemplo, si sabemos que cuando nos enfadamos vamos directamente a la nevera, a la mínima que el enfado asome la cabeza debemos adoptar otra estrategia, como por ejemplo llamar a un amigo para explicarle lo que nos provoca tanta rabia. Se trata, como siempre, de conocernos a nosotros mismos para actuar como si fuéramos nuestro propio psicólogo. En estas sesiones también se trabaja que las recaídas forman parte de un proceso normal.


Nos vamos a momo todos. Por mucho que cuidemos nuestra salud. Pero la moderación suele ser una cómoda y saludable compañera. Dos grandes educadores de salud de nuestro país, Miguel Costa y Ernesto López, nos regalan esta reconfortante reflexión: "Pretender llevar una vida sin riesgos equivaldría a encerrarse en una urna de cristal, pero encerrarse en una urna supondría el mayor riesgo de todos porque equivaldría a no vivir" .


CONDUCTAS MAS SALUDABLES


1 PELíCULAS


- Bridget Jones: de Sharon Maguire.


- Gordos: de Daniel Sánchez Arévalo.


- Cuando un hombre ama a una mujer. de Luis Mandoki.






2. LIBROS




- La entrevista motivacional de W. R. Miller y S. Rol/nick (Paidós). Es un libro dirigido a terapeutas que quieren motivar a sus pacientes para adquirir conductas saludables. Sin embargo, sus ideas también pueden resultar útiles a las personas que quieren automotivarse.